En medio de la dispersión de audiencias a través de pantallas, plataformas y redes sociales, la televisión abierta reafirmó su posición como uno de los pilares de la comunicación brasileña. Esta fue la tesis que unió a gobierno, reguladores y entidades del sector en el Congreso SET Expo 2026, celebrado en el distrito de Anhembi, en São Paulo.
Bajo el título “La revolución de la televisión abierta en Brasil: El valor de la televisión en un mundo conectado”, el panel fue moderado por Paulo Henrique Castro, Presidente de la Sociedade Brasileira de Engenharia de Televisão (SET), quien definió el encuentro como “un diálogo entre las entidades centrales de la política de todo el sector”.
El primer orador fue el Secretario de Servicios de Radiodifusión del Ministerio de Comunicaciones de Brasil, Wilson Diniz Wellisch, quien presentó los resultados concretos de la política pública. Repasó el proceso desde la elección del estándar hasta la fase experimental y anunció una línea de crédito subsidiada de aproximadamente BR$ 2.700 millones para acelerar la implementación, con operaciones que se espera comiencen a principios de 2027. También señaló la movilidad y la integración entre plataformas como la próxima área de trabajo principal del Ministerio. “Combinar la televisión lineal con las operaciones bajo demanda, combinar la televisión fija con la móvil, para estar presentes en diversas plataformas con conectividad”, afirmó.
A continuación, Octavio Penna Pieranti, Director del Consejo de Administración de la Agência Nacional de Telecomunicações (Anatel), centró el valor de la televisión en la confianza. Recordó que todos se han perdido ya en los servicios de streaming, sin saber si el contenido es bueno o malo y, a menudo, sin distinguir si contiene algo de verdad o una realidad manipulada. Es en este contraste donde ve la fortaleza de la televisión abierta, capaz de organizar y respaldar lo que llega a la gente. “Estamos experimentando este auge de contenido diverso que nos hace perdernos, dependemos de la credibilidad y confiamos en la televisión para ello”, observó.
El contraste que subyace a esta relevancia fue resaltado por Cristiano Flôres, Presidente Ejecutivo de la Associação Brasileira de Emissoras de Rádio e Televisão (ABERT), quien considera la desinformación a escala industrial como un importante efecto secundario del mundo conectado. “Los brasileños consumen más de nueve horas de internet al día, con más de tres horas dedicadas a las redes sociales, y, por otro lado, tenemos los peores niveles de analfabetismo digital”, afirmó, traduciendo la paradoja de un país que usa internet de forma extensiva pero sabe poco sobre cómo gestionar el contenido que recibe.
En este escenario, argumentó, el valor de la radiodifusión reside no solo en mantenerse al día con los hábitos de consumo de la población, sino también en mantener la producción de contenido de calidad y confiable. “De nada nos servirá impulsar el desarrollo tecnológico si Brasil no considera la industria nacional que produce contenido brasileño dirigido a los brasileños como algo estratégico para nuestra sociedad”, sostuvo.
Márcio Silva Novaes, Director General de la Associação Brasileira de Radiodifusores (ABRATEL), analizó la reinvención del sector. Repasó la cronología de esta adaptación y mostró cómo la televisión abierta se ha mantenido al día con cada cambio, distribuyendo ahora su contenido desde la televisión de pago hasta las redes sociales. «Quien diga que no ve televisión miente, porque nosotros, las cadenas de televisión abierta, somos quienes concentramos el debate político, económico e informativo», enfatizó. De acuerdo con su visión, el radiodifusor contemporáneo se ha convertido en una suerte de tríada: productor de contenido, industria y empresa tecnológica, y la TV 3.0 será el paso que consolide esta convergencia. «Será ese entorno donde consumiremos nuestro contenido de forma fluida, sin saber si lo recibimos a través de la televisión abierta o de internet», proyectó.
Gerson Inácio de Castro, Presidente de la Associação Brasileira de Televisões e Rádios Legislativas (ASTRAL), resaltó el valor de la televisión en su dimensión cultural. «La televisión brasileña es un elemento formativo no solo de la cultura brasileña, sino también de la personalidad de generaciones de brasileños, y este valor debe preservarse», dijo. Subrayó que el país no está recibiendo un modelo prefabricado e importado, sino que está construyendo una televisión digital con identidad propia. «No estamos recibiendo un modelo de televisión digital preempaquetado o enlatado; lo estamos debatiendo a diario, es un proceso minucioso y gradual», observó, situando esta construcción dentro del esfuerzo diario de las emisoras y sus asociaciones».
Para concluir las presentaciones, Sergio Di Santoro Bruzetti, Consejero Deliberativo de SET y Asesor de Planificación de Ingeniería en Record, recordó que la convocatoria de propuestas abierta en 2019 fue el embrión de la TV 3.0 y permitió al país elegir, entre tecnologías de todo el mundo, las más adecuadas a su realidad. “Todos los participantes tuvieron la oportunidad de presentar lo mejor de sus tecnologías, y pudimos seleccionar lo que consideramos óptimo para la nueva generación de televisión digital”, concluyó.