El Gobierno de Argentina esta intentando ponerle un freno a una de las mayores operaciones de concentración económica de la historia en el país, ya que a través del Tribunal de Defensa de la Competencia (TDC), órgano de la Autoridad Nacional de la Competencia (ANC), el Ejecutivo le impuso a Telecom un plan de desinversión para autorizar la absorción de Telefónica Argentina. El objetivo es evitar que el Grupo Clarín se quede con casi el 70% del mercado de las telecomunicaciones.
El Tribunal de Defensa de la Competencia (TDC) dictó una resolución respecto de la compra de Telefónica Móviles Argentina (Movistar) por parte de Telecom Argentina. La operación fue resuelta en los términos del artículo 14 inciso B de la Ley de Defensa de la Competencia, imponiéndole a Telecom varias obligaciones de desinversión.
La empresa deberá desprenderse de 6 millones de clientes móviles, de más de 200 mil abonados de banda ancha fija en diferentes ciudades y de 130 MHz excedentes del espectro radioeléctrico, parte del cual será destinado al mercado secundario para disponibilizarlo a otras compañías.
La desinversión que pide la administración de Javier Milei implica que el grupo Clarín pierda el 40% de la totalidad de su cartera de clientes de telefonía, considerando que se trata de un pedido “excesivo” ya que la compañía había ofrecido ceder la mitad: 3 millones de clientes.
Según explicó el Tribunal de Defensa de la Competencia en un comunicado, “estas condiciones estructurales y conductuales buscan prevenir una concentración excesiva en el mercado de las telecomunicaciones y resguardar la competencia efectiva en beneficio de los usuarios”.
Desde la mirada de Telecom, se considera: “Excesivas las remediaciones impuestas, teniendo en cuenta que en el proceso de análisis de la operación la empresa había ofrecido alternativas más alineadas con las tendencias internacionales que hoy favorecen la escala para ganar competitividad en una industria de capital intensivo. En efecto, las exigencias del Tribunal superaron ampliamente la propuesta de Telecom, que había ofrecido ceder 3 millones de abonados móviles y 130 mil abonados de banda ancha fija”.
ANTE ESTA IMPOSICIÓN, LA SOLUCIÓN PUEDE SER «CREAR FICTICIAMENTE UN TERCER OPERADOR»
“Obedece a criterios del tribunal que están superados por la realidad. Buscan crear, ficticiamente, un tercer operador en un mercado en el que no hay lugar para tres operadores”
Para la firma, la competencia es “global” y no “local”, ya que tanto en telefonía como en televisión por cable los jugadores tienen ascendencia global, como las plataformas de streaming o servicios como el de Starlink, vía satélite. Este jueves, la cúpula de la compañía tendrá reuniones para deliberar los pasos a seguir y entre las opciones consideran la vía judicial.
El dictamen, apalancado en un informe técnico del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM), obliga a la compañía a ceder 6 millones de clientes móviles, junto con su infraestructura asociada, a un nuevo competidor. El recorte territorial abarcaría el AMBA, la Región Norte y la Región Sur.
Entre las exigencias está también la devolución inmediata de 130 MHz del espectro radioeléctrico, el insumo crítico e indispensable del negocio móvil. De ese total, 60 MHz deberán restituirse a nivel nacional, con exigencias adicionales en zonas de alta densidad, derivando el remanente al mercado secundario. En paralelo, Telecom deberá garantizarle al nuevo operador el acceso irrestricto a su infraestructura (sistemas y co-locación) por un plazo de dos años. El achique también impactará en la conectividad residencial: la empresa quedó obligada a ceder clientes de internet fija en todas las localidades donde su participación minorista supere el 50%.
Entre las exigencias está también la devolución inmediata de 130 MHz del espectro radioeléctrico, el insumo crítico e indispensable del negocio móvil. De ese total, 60 MHz deberán restituirse a nivel nacional, con exigencias adicionales en zonas de alta densidad, derivando el remanente al mercado secundario. En paralelo, Telecom deberá garantizarle al nuevo operador el acceso irrestricto a su infraestructura (sistemas y co-locación) por un plazo de dos años. El achique también impactará en la conectividad residencial: la empresa quedó obligada a ceder clientes de internet fija en todas las localidades donde su participación minorista supere el 50%.
El fallo confirma las alarmas que ya había encendido un informe de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) y la Secretaría de Industria y Comercio, anticipado en su momento por PERFIL. A nivel nacional, la entidad fusionada proyectaba controlar el 45,7% del acceso residencial a internet, con picos de hiperconcentración del 71,6% en la Ciudad de Buenos Aires. El dictamen identificó 186 localidades con superposiciones críticas. En telefonía fija, Telecom pasaría a dominar el 68,5% de las líneas del país, convirtiéndose en el único proveedor en 124 localidades.
La mirada oficial se pone sobre los «Efectos de Portafolio». De concretarse la absorción total sin condicionamientos, Telecom sería el único operador con capacidad e incentivo para ofrecer «Cuádruple Play» (telefonía fija, móvil, internet y TV paga) a nivel nacional. La CNDC advirtió además sobre los servicios corporativos (donde concentraría más del 70% del negocio) y los servicios mayoristas de transporte de datos. El nuevo tamaño de la red le daría a Clarín un poder de negociación asimétrico, elevando los costos de interconexión para el resto. Esto motivó que Claro exigiera activamente en los despachos oficiales que se deshiciera la compra.
Frente a este escenario, la cúpula de Telecom defendió en ese entonces la viabilidad de la operación original. El CEO de la firma, Roberto Nobile, sostuvo que la compra «demuestra la vocación de seguir invirtiendo en la Argentina en el marco de las condiciones macroeconómicas actuales que suman certeza y estabilidad a la inversión privada».
Fuentes de la compañía rechazaron la etiqueta de monopolio y argumentaron que el mercado cuenta con competidores agresivos como Telecentro, la fusión DirecTV-Amazon y el ingreso disruptivo de Starlink, la firma satelital de Elon Musk.
Por ultimo, remarcaron que no asimilaron a un rival en ascenso, sino un activo «que se estaba deteriorando», con graves riesgos operativos, y que requería una inyección inicial urgente de USD 1.250 millones, seguida de fuertes desembolsos anuales medidos en términos reales. 💡
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